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Renovación urbana y planes parciales: ¿recuerdas cuando Ciudad del Río era un barrio industrial?

Cómo crece Medellín hacia adentro sin borrar la identidad de sus barrios.

14 de mayo de 2026 Casa Alegría · La Candelaria, Medellín

Pieza de la sesión: Renovación urbana y planes parciales: ¿recuerdas cuando Ciudad del Río era un barrio industrial?

Quiénes participaron

MC

Marcela Camargo

Consultora urbanística

Entendiendo la renovación urbana y los planes parciales

FO

Francesco Orsini

Responsable de hábitat de Comfama

Retos y avances en procesos de renovación urbana

NC

Natalia Castaño Cárdenas

Directora de Urbam (EAFIT)

Visiones e ideas alrededor de la renovación urbana

PA

Pablo Arango

Urbanista e ingeniero civil

Caso del Plan Parcial Ciudad del Río

La planeación urbana suele esconderse tras un laberinto de tecnicismos, pero este taller nos recordó que el POT es, en realidad, el guion de nuestra vida cotidiana: decide si el barrio donde crecimos seguirá siendo nuestro o si será borrado por una lógica ajena. La discusión sobre el territorio no es técnica, es una decisión sobre la vida misma.

Francesco Orsini (Comfama) defendió una ciudad orgánica, construida predio a predio —en la línea de Jane Jacobs—, donde la informalidad y el caos son señales de vida, como en el distrito cultural de San Ignacio. Advirtió contra el “orden total” de ciudades que terminan asépticas o vacías.

Marcela Camargo explicó la “tragedia del tiempo”: Medellín no alcanzó a integrar la flexibilidad de la reactivación en su norma principal y quedó atrapada en el modelo de unidades de actuación urbanística, un reto titánico de coordinar a cientos de propietarios (como en Naranjal).

Natalia Castaño Cárdenas (Urbam–EAFIT) subrayó la “capacidad de soporte”: no se puede densificar sin agua, espacio público y vías. Citó a Sabaneta como advertencia, y la necesidad de un Operador Urbano intermedio que medie entre el mercado y el ciudadano.

Y Pablo Arango aterrizó todo en un caso concreto: el Plan Parcial Ciudad del Río, ese barrio que pasó de industrial a símbolo de renovación —con sus luces y sus sombras.

Medellín debe decidir si avanza hacia una modernidad incluyente o hacia una fragmentación social irremediable. La renovación no es un reto de diseño: es jurídico, técnico y, sobre todo, social.

Lo más importante para la ciudad

🏠

Vivienda

  • La Vivienda de Interés Cultural (VIC) permite renovar sin expulsar la identidad (caso San Ignacio): mejora el hábitat protegiendo al morador.
  • El caso Moravia muestra el riesgo de tratar un barrio consolidado de 40.000 personas como un lote a demoler; la prioridad debe ser el mejoramiento integral.
🗺️

Planes parciales

  • La “trampa normativa”: el POT de 2014 quedó atrapado en el modelo de “redesarrollo” (tumbar manzanas enteras) y no alcanzó a integrar la “reactivación” —renovación predio a predio— del Decreto Nacional 1077 de 2015.
  • Las unidades de actuación urbanística exigen poner de acuerdo a cientos de propietarios (caso Naranjal). Sin gestión por etapas o individual, la renovación central se estanca mientras la periferia se expande.
  • Hace falta un “Operador Urbano” de escala intermedia (similar a Renovo en Bogotá) que medie de verdad entre el mercado y el ciudadano.
  • “Capacidad de soporte”: no se puede densificar si el agua, el espacio público y las vías no lo permiten (advertencia del caso Sabaneta, que urbanizó laderas inviables).
  • La renovación no debe ser sinónimo de desplazamiento: el propietario original debe ser socio del desarrollo, no víctima de la expropiación.
🧭

Turismo

No fue un tema central de esta sesión.

Para llevarse

  1. Participación cualificada: cuando se habla de “densidad” se está hablando de tu acceso al agua y a los parques. No más cemento sin garantizar el “soporte de vida”.
  2. Exigir la creación de un Operador Urbano “tipo Renovo” que gestione predio a predio con los vecinos, y no dicte normas desde una oficina fría.
  3. Veeduría contra la corrupción normativa: casos como Sabaneta muestran que el POT puede usarse para favorecer intereses particulares. La ciudadanía debe ser el primer filtro de ética urbanística.